porque las mujeres también pintan (y mucho), dale un giro a tu comunicación de empresa


¿Qué artistas (mujeres) has estudiado tú en la escuela?

Yo no recuerdo haber estudiado a ninguna pintora, escultora o creadora durante mis clases de Historia del Arte en el instituto. Aunque si no lo recuerdo no es porque tenga mala memoria –que no es así–, sino porque en los libros de la época ni ellas ni sus obras aparecían.

Tampoco ahora. Y lo que no se nombra no existe.

Así que, no me hablaron de Marie-Louise-Élisabeth Vigée Lebrun, pintora de los siglos XVIII y XIX y retratista de la reina Maria Antonieta. Tampoco de Sofonisba Anguissola, pintora del Renacimiento italiano, que estableció nuevas reglas en el ámbito del retrato femenino y precedente para otras artistas; ni de Berthe Morisot, fundadora y figura clave del movimiento impresionista, o de Angelica Kauffmann, una de las fundadoras de la Royal Academy of Arts de Londres. Y menos, todavía, de Hilma af Klint, pionera del arte abstracto, incluso antes de que lo descubrieran otros artistas a quienes sí citan los libros de historia –hombres, claro está–.


Tampoco pude conocer la obra de Artemisia Gentileschi, Clara Peeters, Lavinia Fontana, Rosa Bonheur, Fede Galizia, Bárbara Longhi, Mary Cassatt, Camille Claudel, Käthe Kollwitz o María Blanchard. Por citar solo unas cuantas artistas pioneras en el arte.

No nos hablaron de ellas por la simple razón de que los manuales de arte se han escrito siempre desde una perspectiva exclusivamente masculina. Y, lamentablemente, lo que no se nombra no existe o, más bien, se hace invisible (como en este caso). 


Dicho esto, ¿crees que utilizar un lenguaje más inclusivo a la hora de comunicar evitaría problemas de este estilo? O por el contrario, ¿piensas que aun utilizando expresiones como ‘los candidatos’, ‘los empleados’, ‘nuestros trabajadores’ se puede fomentar la igualdad de género?

Lenguaje inclusivo: ¿por qué deberíamos utilizarlo?

Como ves, utilizar un lenguaje inclusivo es necesario porque lo que no se menciona queda oculto, invisible, y porque:

  • El lenguaje inclusivo sirve para visibilizar a la mujer
  • El lenguaje inclusivo amplía la conciencia de género
  • El lenguaje inclusivo logra una sociedad más igualitaria y transparente

Porque, aunque tú –o tu empresa– al elegir las palabras no tengas intención de discriminar, lo que no se nombra no existe.  

Por eso desde distintas organizaciones –como la OIT o la ONU, entre otras– hace años que recomiendan que se utilice un lenguaje incluyente. Porque la comunicación y el lenguaje son herramientas que ayudan a construir una sociedad más igualitaria y más justa.

Lenguaje inclusivo: más allá del desdoblamiento de género

Estas organizaciones dan pautas para que podamos practicar un lenguaje más inclusivo evitando el masculino genérico y sin tener que alargar las frases con incómodos ‘nosotros y nosotras’, ‘los funcionarios y las funcionarias’…

¿Qué puedes hacer a la hora de comunicarte para escribir de manera inclusiva?

Toma nota:

  • Evita expresiones que perpetúen estereotipos de género
  • Visibiliza el género cuando la situación lo exija
  • Utiliza sustantivos colectivos
  • Usa adjetivos sin marca de género en vez de sustantivos
  • Emplea construcciones con “se” impersonal, pasiva refleja o pasiva perifrástica
  • Omite el sujeto

¿Qué y cuánto pintan las mujeres en la comunicación de tu empresa?

Y ahora, volviendo al arte, fíjate en estos datos:

  • Hasta el año 2015 no se hizo la primera retrospectiva en el mundo dedicada a la artista Vigée Lebrun.
  • El Museo del Prado dedicó por primera vez una exposición a una pintora (Clara Peeters) en 2016.
  • El Museo del Prado (una de las instituciones culturales más importantes de España y una de las pinacotecas más importantes del mundo), en su página web, no cita a ninguna mujer entre sus artistas destacados. 

Como ves, artistas como Adélaïde Labille-Guiard (siglo XVIII), Marie-Victoire Lemoine (siglo XVIII-XIX), Guillemine Benoist (siglo XVIII-XIX), Elena Brockman (siglo XIX), Lluïsa Vidal (siglo XIX), Concepción Mejía de Salvador (siglo XIX), Agustina Atienza y Cobos (siglo XIX), María Röesset (siglo XIX-XX), Eulalia Aibatua, primera fotógrafa vasca (siglo XIX-XX), Maruja Mallo (siglo XX), Ángeles Santos (contemporánea de la generación del 27), Marcelina Poncela (siglo XIX), Remedios Varo o Manuela Ballester, y muchísimas más, son a día de hoy prácticamente desconocidas.

¿Por qué? Porque ni en los museos ni en las escuelas se han preocupado por incluir referentes femeninos. Y lo que no se nombra… parece que no existe.

Por cierto, la pintora que aparece en la imagen es Menchu Gal (1919-2008), a la que tuve la suerte de poder entrevistar en su casa de Irun unos meses antes de morir. Su pintura me ha encantado siempre y entrevistarla y pasar tiempo con ella fue todo un regalo para mí. En 1959, Menchu Gal fue la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Pintura.

Y tú, ¿te has cuestionado alguna vez si es importante o no cómo comunicas? ¿Cómo lo hace tu empresa?

Fotografía: Jesús M. Pemán

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