Reflexión y análisis, los mejores ingredientes del copywriting

Persuasión, claridad, síntesis, palabras sencillas…

Esos son algunos de los elementos que  se mencionan habitualmente a la hora de definir los principales ingredientes del copywriting.

Todos esos elementos son imprescindibles para escribir bien. Pero hay más.

Hay, por lo menos, otros dos ingredientes del copywriting que son imprescindibles y de los que, curiosamente, hasta ahora no te he hablado.

Y eso a pesar de que llevo ya tiempo dándole vueltas al tema.

Hace mucho tiempo, cuando trabajaba en una emisora de radio, coincidí en una cafetería con un conocido y me preguntó: “¿Tu trabajo en la radio es leer?”.

Una compañera, también periodista, no daba crédito a lo que oía. Y una vez aquella persona se hubo marchado me dijo: “Lupe, ¿cómo no le has dicho: sí, leo, escribo, investigo y pienso?”.

Cada vez que leo u oigo sobre la importancia que tiene el pararse a pensar me viene aquella conversación a la cabeza. Y todavía hoy me sorprende lo poco que muchas veces se valora el hecho de pensar.

Sí, porque no fue solo aquella persona.

También he visto algún jefe que no veía con buenos ojos que el personal (periodistas) estuviera leyendo el periódico. Y es que le parecía que aquello no era trabajar. Cuando investigar y reflexionar debería formar parte de muchos trabajos.

Ha llovido mucho desde entonces.

Pero creo que hoy más que nunca el análisis y la reflexión son parte de cualquier trabajo y en especial en este de escribir.

Reflexión, uno de los principales ingredientes del copywriting

Sí, la reflexión es uno de los principales ingredientes del copywriting y que prácticamente todos los manuales pasan por alto.

Tal vez por lo evidente. No lo sé.

O tal vez porque, en general, pensar, se piensa poco.

Quizá porque parece ser que pensar no es trabajar. De ahí que podamos encontrar algunas ofertas de trabajo tan llamativas y vergonzosas

Hace tiempo leí un artículo de Francisco Alcaide en el que dice que en muchas empresas está mal visto que la gente se pare a pensar.

Y yo me acordé de aquella jefa que cuando te veía “sin hacer nada” te decía: “¿no tienes nada que hacer? Y acto seguido te daba algo para “hacer”: ordenar, archivar, revisar agendas. Todo menos pensar.

Esta pasada semana, en un taller de productividad personal, ha vuelto a salir el tema: trabajar sin reflexión, según surge, es la manera de trabajar menos productiva.

Pues sí, para escribir también hay que pararse a pensar.

Por eso escribir textos lleva tiempo. Porque tienes que pensar qué quieres lograr con el texto. Y si quieres elegir las palabras adecuadas,  sintetizar y quitar lo que sobra, tienes que pensar.

Escribir conlleva reflexión y análisis.

Para mí estos dos elementos, la reflexión y el análisis, son junto con la síntesis algunos de los ingredientes del copywriting más importantes. Porque para escribir tienes que saber qué quieres comunicar, a quién, y cuál es tu objetivo.

Sin reflexión es difícil que aciertes con tu mensaje. Es difícil que elijas las palabras adecuadas. Y es difícil escribir menos para escribir mejor.

Para sintetizar hay que reflexionar.

Para que tus textos sean claros y concisos y digan lo que tienen que decir y nada más, hay que pararse y ver qué palabras son necesarias y cuáles totalmente prescindibles.

Por eso, en el copywriting, como en el trabajo productivo, hay que pensar. No debemos trabajar en piloto automático.

Pensar para planificar el mensaje.

Pensar para priorizar determinadas palabras.

Reflexionar quién eres, qué vendes y qué quieres transmitir.

Analizar también es parte del copywriting

Antes de ponerte a escribir tienes que investigar e informarte. Por eso, otro de los ingredientes necesarios del copywriting es el análisis.

Yo, personalmente, paso mucho tiempo investigando para cada uno de mis proyectos y tengo que aprender a parar.

Porque respecto a esta cuestión hay dos grandes males que nos acechan:

  • la parálisis por análisis, no pasar a la acción por querer informarte en exceso
  • la trampa del perfeccionismo, no acabar hasta que crees que todo está perfecto

Cuidado con ambos, porque una vez tienes la suficiente información tienes que pasar a la acción. Y una vez has escrito tu texto tienes que saber darlo por acabado.

Como ves, la reflexión es un ingrediente importante de la escritura.

Y es que para que escribas de manera directa y ofrezcas soluciones a tus lectores tienes que saber qué palabras elegir. Y para eso tienes que pensar.

Es tu turno, ¿te paras a reflexionar antes de ponerte a escribir? ¿Analizas antes de escribir? ¿Sufres de alguno de los males mencionados? Estaré encantada de leerte.

Foto: JM Pemán

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