Copywriting y palabras mágicas

¿Qué palabras elegir para describir un producto, escribir el titular de tu texto o rellenar la línea del asunto del email?

La fórmula perfecta (si es que hay alguna fórmula perfecta) para dar con un titular que atrape al lector es elegir las palabras exactas. Pero muchas veces no es fácil. Lo reconozco.

Se dice que hay unas palabras funcionan mejor que otras a la hora de vender. Y que incluirlas en los textos equivale a tener más boletos para acertar. Puedes echar un vistazo a este otro post sobre cómo escribir los titulares.

Mucho de esto tiene que ver con que vivimos en una época en la que se rechaza de manera generalizada la publicidad intrusiva, por lo que la publicidad ya no es tan efectiva. Y este cambio en el comportamiento de los consumidores respecto a la publicidad ha hecho que también varíe la manera en la que las marcas se dirigen a sus posibles clientes.

Hoy, más que nunca, para llegar a la audiencia tiene que primar qué se dice y, sobre todo, cómo se dice.

Como ves, aquí entran en juego las palabras que utilizamos.

En copywriting hay que saber qué palabras elegir para describir productos, titular los textos o rellenar la línea del asunto del email

Internet ha hecho que las empresas, para generar confianza y crear marca, tengan que crear contenido no comercial, de calidad, dirigido a su público objetivo. Porque será el cliente quien busque la marca. Y esta tendrá que ofrecerle contenido de valor.

Habrás visto que, muchas veces, se tiende a describir los productos y servicios de un modo pomposo y grandilocuente.

Eso es cosa del pasado.

En el contenido de valor, los adjetivos, por ejemplo, no tienen demasiada cabida.

La escritura grandilocuente y pomposa es cosa del pasado porque los consumidores quieren tener la mejor información posible para tomar decisiones acertadas.

Internet exige titulares sencillos estructurados en torno a palabras clave de uso común. ¿Por qué? Muy sencillo, porque en Google, la mayor parte de las veces, realizamos las búsquedas por palabras clave: cómo hacer tal cosa; qué es aquello; ¿es posible esto otro?

Yo, a la hora de escribir, procuro utilizar pocos adjetivos. Solo los justos. Esta es una de las cosas que me han quedado de mi etapa de periodista.

Es al lector a quien le corresponde poner los adjetivos, porque estos conllevan una gran carga de subjetividad

Bueno, malo, mejor, extraordinario, pésimo, demasiado, barato… eso depende del hablante, ¿no? Porque lo que para una persona es barato para otra puede resultar caro. A mí me ocurre con la temperatura. ¿Crees que es lo mismo preguntar hace frío o cuántos grados hace?

¿Te has parado a pensar que el adjetivo puede comprometerte ante los consumidores y crearles determinadas expectativas que luego no puedes cumplir?

Si esto ocurre el resultado será decepción, sensación de engaño y comentarios negativos en tu contra. Y esto puede ser muy negativo para ti, pues los humanos tendemos a seguir al rebaño y si no mira por qué funciona la prueba social.

Hay quienes dicen que los verbos dan dinamismo y los adjetivos entorpecen la lectura. Y no les falta razón. Fundamentalmente, porque los verbos llevan a la acción. Son los encargados de contar historias y mover las emociones.

Prueba a utilizarlos en modo imperativo:

  • elige
  • pide
  • apúntate
  • mira
  • imagina
  • siente

Seguro que te resultará más fácil llevar a los clientes (o a los lectores) a la acción.

Por tanto, utiliza en tus textos más verbos y menos adjetivos.

No obstante, hay adjetivos que te pueden ayudar, y mucho, a destacar tu contenido como:

  • nuevo
  • gratis
  • básico
  • experto

También resulta mágico hablarle al lector de los beneficios que le aportas

Hablarle de beneficios significa que le cuentes qué va a obtener si utiliza tu producto o servicio. ¿Sabías que ese es el valor real para el consumidor?

Porque lo que realmente le importa es qué le va a aportar no tanto cómo es el producto en sí.

Por eso, si lo que quieres es vender, tienes que hacer hincapié en los beneficios, en el resultado: qué va a ganar, cómo va a mejorar su vida o qué va a satisfacer.

Ya lo sabes. Tienes que enumerar los beneficios de tu producto o servicio de modo que le digas por qué tiene que comprártelo. Sin olvidar, claro está, que también describas las características técnicas de tu producto de modo que tus clientes tengan en su mano toda la información que necesitan.

Y una última cuestión, antes de acabar este post sobre palabras mágicas (o que funcionan mejor): intenta incluir en tus textos la sensación de urgencia.

Incluir la urgencia es una fórmula que ayuda a convencer a que abran tu email, o hagan clic en tu post. Pues si consigues que perciba la sensación de urgencia, el lector verá que su problema rápidamente puede ser resuelto.

Dime, ¿cuáles son las palabras que tú prefieres utilizar?

Foto: JM Pemán

No hay comentarios

Envía un comentario