Las fotografías que publicas también son copywriting

Lo visual prima.

Es verdad.

Una y mil veces hemos escuchado eso de que “una imagen vale más que mil palabras”.

Una frase que, parece ser, tiene su origen en una mala traducción de un proverbio chino que no pretende dar prioridad a la imagen frente al texto.

Aún y todo, dicen que a los humanos nos resulta más fácil recordar las imágenes que las palabras. Pues somos seres visuales y las imágenes se consumen con mayor facilidad. Y más en este contexto en el que vivimos de un exceso de información (infoxicación).

Sea como sea, mil palabras dan para mucho.

Yo no soy capaz de decir a cuántas palabras equivale una imagen, aunque sí que las imágenes forman parte del copywriting.

¿Cómo?

[Respuesta] Sí rotundo. Las imágenes forman parte de lo qué dices y también del cómo lo dices. Y esa es, no lo olvidemos, una de las premisas del copywriting.

Por eso, al igual que hay que medir y cuidar las palabras que escribes en tu web, debes mimar las imágenes que incluyes, ya sean fotografías, gráficas o infografías, por ejemplo.

¿Qué imágenes elegir? Buena pregunta.

Nunca olvides que las imágenes hablan por ti. Por eso, elige imágenes que cuenten historias, motiven, emocionen, transmitan noticias, desarrollen tu marca…

Pero, igual que no vale cualquier palabra para definirte o definir tu producto, tampoco vale cualquier imagen.

Ya lo sabes, como resulta más fácil recordar las imágenes que las palabras, procura que la imagen que recuerden sea buena 🙂

En tu blog, el objetivo de las imágenes es atraer y complementar el texto. Además, las imágenes son fáciles de compartir. De ahí que en los medios sociales logren un mayor número de interacciones.

Si vendes a través de internet, las fotografías de tus productos, además de mostrarle la realidad, deben provocar en el cliente la misma sensación que cuando entra en un establecimiento físico. Crea, por tanto, un ambiente acogedor.

Hoy aquí te explico algunas de las cuestiones a tener en cuenta para mimar la fotografía de tu web (aunque tú puedes optar por dibujos, gráficas, infografías…).

Como te habrás dado cuenta, tengo una querencia especial por la fotografía. Un tipo de imagen por el que me he decantado también en mi blog.

1. Decide qué vas a utilizar: fotografías, dibujos, gráficas, infografías…

Una de las primeras decisiones que tienes que tomar es qué tipo de imágenes vas a utilizar en tu web.

¿Fotografías, dibujos, infografías…?

Todos los recursos son válidos, pero lo importante es que elijas un tipo de recurso y lo mantengas. En la guía de estilo para sacar chispas a tu blog ya te explico que tu blog o tu página deben tener coherencia, y mantener siempre el mismo criterio es parte de ello.

2. Procura que tengan tu sello

Podría decirse que todo es válido (siempre que tenga una mínima calidad, claro está) pero elijas lo que elijas, procura darle tu sello o el de tu empresa.

Para ello intenta que las imágenes:

  • ocupen siempre la misma anchura
  • estén situadas en la misma posición
  • tengan un buen encuadre
  • si van recuadradas que siempre tengan el mismo tipo de recuadro (color y lienzo)

3. Prima la calidad

Esto suena a Perogrullo, pero… también en esto, calidad ante todo.

Un sitio web con fotos de calidad tiene más visitas que una página con fotos de mala calidad. Ocurre lo mismo que con las palabras.

Qué decir si vendes productos a través de la web. En este caso, las fotografías tienen que ser lo más atrayentes posible. Piensa que las fotos de lo que ofreces tienen que atraer a tus usuarios para que sigan en tu web.

Lo ideal es que las fotografías de tus productos o instalaciones las haga un profesional. Porque tendrás fotografías que lleven a tocar, sentir e incluso oler.

Y es que, las fotografías de tus productos tienen que invitar a comprar.

Haz que tus fotos provoquen en el cliente la misma sensación que cuando entran en una tienda. Eso también significa que el cliente no se puede llevar a engaño, porque si el producto que recibe no es lo que esperaba te lo va a devolver y nunca más confiará en ti.

4. Incluye tu foto

Tu foto ayuda a ver quién está detrás de tu página, de tu negocio o tu proyecto. A quien interactúa contigo le da seguridad y confianza.

En LinkedIn, por ejemplo, un perfil con foto se ve 14 veces más que uno sin foto, según Sara Harmon la directora de LinkedIn para España y Portugal. Por eso, siempre que puedas, incluye tu foto, la del equipo de trabajo o instalaciones de tu negocio.

5. Cuida cada fotografía

Procura que cada foto que publiques tenga relación con el tema y sea original.

Para inspirarte mira muchas, muchas, muchas fotos.

Sobra decir que cada una de tus fotos tiene que estar enfocada, bien iluminada y encuadrada.

Si la fotografía no es lo tuyo, hay webs que te permiten descargarte fotos gratis. Aunque corres un riesgo: que la misma imagen haya sido publicada en cientos de blog, porque hay muchos blogs que  recurren a las mismas imágenes.

No voy a entrar en cuestiones legales, porque no es lo mío, pero si utilizas imágenes de internet asegúrate de que dispones de la  correspondiente licencia.

Según la espacialista en Marketing legal y derecho de internet Marina Brocca “que una imagen esté gratis en internet no significa que sea de libre disposición, en cada caso es necesario conocer los derechos de las personas sobre su propia imagen y los derechos de los autores sobre su obra y respetarlos”.

Y tú, ¿qué tipo de fotografías incluyes ent u web? ¿Qué otras cuestiones tienes en cuenta?

Foto: JM Pemán

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Por cierto, si tienes curiosidad, has de saber que este post no llega a las mil palabras.

¿Vale una imagen más que mil palabras?

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